Bienvenidos a Bacteriófagos, un podcast de Milcar FM, capítulo 148 del 10 de enero de 2023. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteriófagos, un podcast de Curesidades Biológicas y actualidad científica para todos los públicos. Empezamos el año con un tema que tengo en la cabeza desde hace un par de meses y que tenía la necesidad de contar con más detalle, pero que he dejado para enero para que nadie me dijese
que le ha ruinado algo en las fiestas. Pero antes de entrar en el tema de lleno, una reflexión justamente sobre él. Soy la única que ha notado un exceso de alcohol en estas fechas. Supongo que por la edad, por nuestra situación o por lo que sea, este año hemos tenido más regalos pre-nabideños, detalles que se hacen a saber por qué. Cestas, vaya. Hemos recibido, pero también hemos buscado para terceros y nos ha llamado la atención lo
difícil que es moverse en este mundo sin beber alcohol. Lo habitual es que casi la mitad del contenido de una cesta sea alcohol, lo que nos ha generado muchos problemas. Así que mi primer mensaje de enero, que no se diga que no aviso con tiempo para diciembre, cuando compréis una cesta para alguien no incluyáis alcohol por defecto. Y dejarlo solo para aquellos casos en los que estáis completamente seguros de que esa persona lo agradecerá, que agradecerá una botella
de vino en su casa o de cava o de lo que sea. Porque hay gente que no puede beber alcohol y hay gente que no quiere beber alcohol. Y de la misma forma que en pleno siglo XXI no se nos ocurre regalarle a cualquier hombre, escuches esto de hombre muy entrecomiado, una caja de puros, pues tampoco deberíamos estar regalando alcohol así a la ligera. Soldado todo este rollo vamos a hablar de vino. Pero de forma no muy directa. Hoy vamos a hablar del caldo bordeles.
Si no sois personas más o menos ligadas al mundo del vino por la razón que sea, es probable que esto del caldo bordeles os suene a vino de burdeos. Pero nada más lejos de la realidad, aunque algo tiene que ver. El caldo bordeles es una mezcla de sulfato de cobre y cal. Ahora ya suena feo, ¿verdad? Pues acabamos de empezar. Este caldo se inventó allá por el año 1880 en burdeos y lo inventaron un químico y un botánico, que se ve que estaban muy preocupados
por el tema de los viñedos. Y así más o menos hasta hoy. Y podría dejarlo en esto, pero sería un capítulo muy corto. Esto de aplicar el caldo bordeles suena mucho más fino, pero en mi pueblo esto se ha llamado sulfatar de toda la vida. Y en el de toda la vida tenemos el principal problema, porque no solo se añade a los viñedos, se añade a cualquier tipo de vegetal susceptible de sufrir una plaga de hongos. Pero de eso vamos a hablar también después,
de cuándo se usa y para qué. Lo primero es llamarlo por su nombre de verdad, porque el caldo bordeles es realmente sulfato cupro cálcico, a que suenan menos aperitoso. Realmente tiene más nombres, dependiendo del grado de acidez, pero todos suenan muy poco aperitosos. Pues es el polvillo ese azul, que seguro que alguna vez habéis visto sobre una fruta. Y si no lo habéis visto sobre la fruta, lo más probable es que haya sido lavado,
y el cobre haya acabado en un río. Y eso no suena muy sano para el ecosistema, o sí. Resulta que por muy mal que nos suene, el caldo bordeles es una sustancia que está permitida en la agricultura ecológica. Y además está permitida en cantidades relativamente altas, como es evidente el caldo bordeles es tóxico. Decía hace un momento que se utiliza para eliminar hongos, aunque no es su único uso. Si nos centramos en eso, ya debería hacernos
pensar que inofensivo o no es. Y es que debería ser evidente para todos que cualquier pesticida, biocida, bactericida, fungicida, lo que se hacida, va a ser tóxico. Será tóxico para otros seres vivos y en cierto grado también para nosotros. Esto nos lo conocemos todos muy bien, porque todos hemos oído hablar del glifosato, que es el mal, que es muy tóxico, que mon santo, no sé qué.
Y el cobre. Porque el glifosato es el mal y el cobre es el bien. Aunque se utilizan con fines diferentes, he intentado localizar algún estudio que los compare directamente en grado de toxicidad, y no he podido encontrar algo determinante. Pero sí, muchos trabajos que apuntan que, usando las cantidades justas y adecuadas y no a lo loco, el glifosato podría ser menos dañino que el cobre que se usa de forma habitual en agricultura orgánica, ecológica o como queráis
llamarla. La verdad no se me ocurran muchas explicaciones a esta situación. Por una parte, el caldo bordeles es supuestamente necesario, ya que no tenemos un buen candidato para su sustitución. Por otra parte, se ha usado de toda la vida, porque 100 años es toda la vida a estos efectos. Por el otro lado, el glifosato empezó a venderse con una clara ansia de lucro, y eso lo ha dejado marcado para siempre. Esto me hace pensar que el glifosato se ve como algo malo y con
el cobre se hace la vista gorda porque no hay otra opción. Pero la realidad es que sí hay otras opciones, porque se podrían usar modificaciones genéticas que permitiesen a las plantas resistir. Pero claro, eso está prohibidísimo en la agricultura orgánica, porque si el glifosato es el mal, lo de los transgénicos ya no tenía que nivel ponerlo. Pero el tema es que el cobre
del caldo bordeles contamina, y contamina mucho. El sulfato de cobre es carcinogénico. Tampoco se usa tal cual, porque antes os he dicho que se mezcla con cal, y eso permite neutralizarlo. Neutralizarlo y que coja un color mucho más interesante, por cierto. Pero una vez que lo soltamos por ahí, ya no se queda como lo hemos dejado, porque sigue reaccionando. Por cierto, la misma agencia europea que clasifica el sulfato de cobre como carcinogénico no clasifica
el glifosato como tal. Dice que puede producir daños en los ojos y a la vida acuática. Aunque esto podría cambiar en un futuro cercano, ya que deberían haber publicado una valoración nueva a finales de 2022. Resumiendo el rollo del último par de minutos. El caldo bordeles se usa en agricultura orgánica pese a que puede resultar muy tóxico, tanto para nosotros como para otros seres vivos. Y además se usa bastante a lo loco, se contamina muchísimo,
y no es ni mucho menos una aplicación localizada. Muchos de los que me estáis escuchando habéis tocado restos con vuestras propias manos, y aunque quizá penséis que se ha dejado de usar, lo único que ha ocurrido es que ahora cada pieza de fruta que llega al supermercado ha sido previamente lavada y abrillantada. Y lo de abrillantada lo digo en serio, porque
en algunos casos se aplican más ceras para que tenga mejor aspecto. Lo de la fruta que se tira porque no cumple los estándares de belleza, eso ya lo hablamos otro día. Ahora que sabemos que el caldo bordeles es sulfato de cobre con cal y que esto es tremendamente tóxico, vamos a ver lo que nos venía tocando analizar que es para que se usa en la vida real, porque ese efecto tóxico es justamente lo que se aprovecha.
El uso del caldo bordeles y de otras preparaciones de cobre es fundamentalmente preventivo. Se prepara el líquido, sea partiendo de los ingredientes por separado o ya mezclados, porque obviamente hay empresas que ya te lo dan todo preparado. Esta mezcla se usa para fumigar
las plantas que se quieren proteger. Fumigar por decir algo, porque realmente la palabra que yo habría usado es sulfatar, y el recipiente que se usaría sería una sulfatadora, pero si no lo habéis visto delante nunca no sabréis ni de qué hablo, así que quedaros con la idea de fumigar. Se aplica en líquido y esto se seca sobre las hojas, los tallos y frutos,
y de ahí el famoso polvillo azul. Siempre se ha dicho que no puede penetrar, pero penetrar penetra, lo que pasa es que la mayor parte se queda fuera porque es un exceso tremendo. Por otra parte, el hidróxido de calcio, vamos, fracal, tiene sus ventajas más allá de lo de neutralizar la acidez del sulfato de cobre, porque el calcio mejora la resistencia de hojas y frutas, evitando que los hongos puedan entrar, y también ayuda a la fijación de la mezcla
sobre la superficie. Si la preparación es adecuada, cuesta bastante retirarlo de los frutos, porque una simple llovizna no será suficiente. Por esa razón se suele aplicar bastante antes de que se vaya a recoger, y en el caso de los viñedos está perfectamente pautada la aplicación para que sea suficientemente antes de la vendimia. Pese a ello, demasiados capachos se visto yo con uvas azuladas. El caldo bordeles se usa para casi cualquier
tipo de planta. Diría que de las pocas excepciones son las sandías y los melones. Su principal objetivo es el control del mildio, pero también para evitar múltiples infecciones bacterianas. También se usa contra el cancro o antragnosis, también producido por hongos, y para la alternaria, que también es un hongó con un aspecto muy llamativo. Dependiendo del tipo de cultivo
se aplica en una época diferente. A mí siempre me ha llamado mucho la atención que en hortaliza se puede usar en cualquier momento, y que con que dejes pasar un par de días desde la aplicación hasta que las recojes, pues ya está. En el caso de los olivos se aplica en otoño, a veces ya en invierno, y se usan mezclas que resisten mejor en la superficie y que no se las vaya a llevar la lluvia. Y en el caso de la vid, hay hay hay que tener
cuidado, y no por el pobre humano que pueda comer las uvas. Pero recordemos que estamos hablando de una sustancia que se carga a todo hongo viviente. Con que se hace el vino?
Con levaduras. Y que son las levaduras? Hongos. Así que en el caso de los viñedos se tiene especial cuidado con el tiempo desde la aplicación hasta la vendimia, pero no por el bien del vino, porque si queda caldo bordeles, el caldo que vamos a obtener va a ser más bien un zumo que sepa a rayos, porque no va a fermentar adecuadamente. Vamos a hablar brevemente del mildew. El mildew es un término que se utiliza como saco para
todo. Lo producen varios hongos, dependiendo de la especie afectada. Así, por ejemplo, tenemos mildew de la vid, mildew de la patata, mildew de la lechuga, pero aunque cada caso sea un hongo distinto, el aspecto general es bastante parecido. Y probablemente lo habéis visto alguna vez, aunque no supiéseis de qué se trataba. Para algunas plantas hay incluso
varios hongos que producen mildew. Esto es como decir resfriado para los humanos, lo que pasa es que en el caso de las plantas es bastante más grave. Lo que vamos a ver a simple vista es un cambio de color en las hojas, que de verdes pasan amarillo, luego se tornan parduzcas y acaban siendo marrones y secas. Además, el en vez de las hojas tiene a veces una pelusilla de color gris, que es lo que viene siendo el
hongo en todo su esplendor. También afecta a los frutos y a veces a los tallos, y aunque no siempre se van a morir, nos va a dejar una cosecha nula o muy limitada. La propagación, el contagio, se hace por esporas, algo que le gusta mucho a los hongos. Por cierto, tengo en la lista un capítulo sobre esporas que caerán más pronto que tarde. Decía las esporas y la propagación. Esto ocurre principalmente cuando hay una humedad elevada porque ha
llovido y también una temperatura elevada. Vamos, cuando hay un bochorno insoportable, y ahí está el hongo dándolo todo. El mildew de la vid lo causa concretamente plasmo para vitícola, un hongo muy molesto. Con que la temperatura sea templadita, le llega. No hace falta demasiado calor. En sí este invierno tan raro que estamos teniendo podría estar a ello porque no tenemos frío suficiente. No se ve hasta que la cosa vaya muy avanzada.
Y en el caso de la vid, lo que forma en el en vez se le conoce como polvo de azúcar. Así que podéis imaginar el aspecto que tiene. Cuando eso ya está ahí, ya se aliado parda. Y las hojas van a estar también pardas, o les va a quedar muy poco. Y se secarán y se caerán y las uvas no crecerán y si crecen se secarán. Y para acabar el capítulo, la curiosidad con más chicha. Os puedo decir que podemos culpar a alguien por el mildew de la vid, a los franceses. Y un poquito a los ingleses.
Me explico. Las vides europeas crecían felices mientras nadie se movía de Europa. Cuando ingleses y franceses fueron a ver mundo, volvieron con un bicho que mataba toda vid que encontraba, la filóxera, un insecto. Las vides americanas resistían mucho mejor que las europeas a este bicho. Y como no quedaba ya casi ni una planta viva en Europa, para solventar el problema hicieron injertos de vida americana en lo poco que quedaban Europa. El problema, que
esto era la caja de pandora. Y al traer las vides americanas se trajeron también el mildew con ellas. Esto fue tan solo un par de años antes de que un señor francés regase sus cultivos con una mezcla de sulfato de cobre y cal, para evitar que se las robasen. Y otro señor francés se dio cuenta de que las regadas con ese caldo no se infectaban con mildew. Y así tenemos una curiosa historia. ¿De cómo importaron un parásito? ¿Crearon
una viz que llamaríamos transgénica para evitar ese parásito? Es otra jungongo. Y ahora llenamos todo de cobre para no usar otra vez transgénica. Resulta que los viñedos centenarios no son tan centenarios, porque hace poco más de 100 años los modificaron con injertos. Y resulta que el caldo bordeles fue una solución rápida para intentar arreglar un problema que ellos mismos habían generado. Y 125 años más tarde de aquel injerto, eso
de la modificación genética nos parece ahora una locura. La de vuelta es que da la vida, y todo por la obsesión con el vino. Mientras esperáis el próximo capítulo podéis leerme en cgedoval.es desde donde también os podréis suscribir a mi newsletter. Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme. Espero que os haya resultado entretenido y
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