El barbecho de toda la vida - podcast episode cover

El barbecho de toda la vida

May 14, 202418 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

En medio de mi agitado proceso de mudanza, hoy os vengo a contar algunas de esas técnicas de agricultura de toda la vida pero no tan de toda la vida, explicadas para el más común de los mortales que no sabe de qué estoy hablando. Si te suenan, probablemente la explicación se quede corta, pero a veces hay que ajustar las cosas a otros públicos. Y tú... ¿cómo mantienes tus suelos? Ahora que lo pienso, a lo mejor tenía que haber empezado por explicar mejor eso del suelo. Bueno, apuntado queda para el futuro.

Entre capítulo y capítulo de Bacteriófagos os podéis mantener al día en cgdoval.es donde también encontraréis diferentes formas de apoyar a esta podcaster.

Transcript

Bienvenidos a Bacteriófagos, un podcast de EmilcarFM, capítulo 180 del 14 de mayo de 2024. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteriófagos, un podcast de curiosidades biológicas y actualidad científica para todos los públicos. Hoy, finalmente, me escucháis desde mi nueva casa. Me escucharéis regular, porque la mudanza es un proceso complejo y, aunque estoy en la casa nueva, la casa todavía no está preparada para esto del podcasting. Hay mucho eco,

muchísimo. Una vez que corté la grabación, intentaré arreglarlo un poco con algún hechizo, pero no puedo prometer nada, entre otras cosas porque voy muy justa de tiempo. Por eso también el capítulo de hoy va a ser más breve, pero no quería saltármelo, porque con este capítulo voy a iniciar lo que serán, seguramente, muchos capítulos que vayan hasta cierto punto relacionados

con mi jardín. Veréis, mi jardín está en estos momentos, como diría yo, amante. Tengo la impresión, y creo no equivocarme, de que en los últimos cinco años absolutamente nadie se hizo cargo de ese jardín, más allá de cortar alguna rama excesivamente peligrosa. Creo que la hierba se ha autoregulado en una competición con la hiedra que amenaza con colonizar todo el jardín. Los árboles no han sido podados desde nadie sabe cuándo. ¡Qué menos mal que son cuatro arbolitos! A ver si vais ahora a pensar

también que esto es una mansión y no, es un jardincito pequeño. Tan pequeño y tan amante que hay esquinas en las que todavía ni siquiera me he acercado a ver qué hay, por lo que tampoco tengo claro qué es lo que hay debajo de esa hiedra. ¿Suelo o piedras, supongo? Aunque a saber. El tema es que yo quiero convertir mi jardín en un jardín de un estilo muy tradicional, que tenga su zona con hierba, su zona con plantas aromáticas y, por supuesto, su zona de mini huerto.

Mini porque somos dos y tampoco vamos aquí a generar lechugas para media comunidad. Y quiero hacerlo de la forma tradicional para mí. Hacer las cosas que se han hecho toda la vida. Y eso es lo que me trae al capítulo de hoy, que creo que va a tener el récord de introducción más larga antes de contar el tema. Porque para mí las cosas se han hecho de toda la vida como se hacían en los 80, en los 90. Y eso no es ni mucho menos lo que pensaría una persona con 40 años más o una

persona con casi 40 años menos. Vale, es cierto que no quiero hacer las cosas realmente así, porque de toda la vida se ha llenado todo de sulfato de cobre y se han usado máquinas a gasoil y esa no es mi intención. Pero yo quería llegar aquí a un razonamiento. Y es que la percepción de cada uno de lo que es lo normal y lo de toda la vida es diferente. Vamos a dejar para otro día mi explicación de por qué mi mini huerto no va a ser un mini huerto ecológico. O el tema del compost.

O de cómo ahorrarse una inscripción al gimnasio mientras intentas luchar contra la hiedra que está colonizando tu jardín y las paredes de tu nueva casa. Todo eso va a quedar para otro día. Y hoy vamos a analizar una serie de técnicas de esas que lo mismo te encuentras como algo muy revolucionario de la agricultura ecológica, que te las encuentras en una lista de técnicas ancestrales de la agricultura. Cosas que sí se han hecho de toda la vida, pero que por alguna razón

a algunos les resultan técnicas super novedosas. Y eso último lo sé, porque la primera técnica de la que os voy a hablar es una a la que recurro mucho como expresión de uso diario y que he descubierto que no todo el mundo entiende. Porque a ver, si yo os digo que voy a dejar un proyecto abarbecho, ¿qué entenderíais? Proyectos laborales a un lado, que tampoco se trata de estar aquí dando datos de lo que se supone que no los debo dar, dejar abarbecho es exactamente lo que se ha hecho

con mejardín, o eso es lo que quiero pensar. El barbecho es exactamente eso, dejar las cosas a su aire, a su bola, sin cultivar, sin maltratar. Esto se tiene que hacer durante uno o varios ciclos, y la longitud de un ciclo va a depender siempre de lo que se vaya a plantar, porque no es lo mismo algo que va super rápido y plantas 4 veces al año, que algo que necesita un año completo.

La base de todo esto es eso de dejar estar, de no tocar, pero no siempre es así, porque a veces lo que se hace es plantar otras cosas que no se plantan con el objetivo de cosechar, sino que se busca poder mejorar la calidad de ese suelo. Porque sí, hay plantas que hacen que mejore la calidad del suelo, en sí casi cualquier planta es mejor que un suelo vacío. Otra cosa es si dejamos que crezca

lo que sea, o si elegimos nosotros que es lo que se cultiva ahí. Eso de mejorar la calidad del suelo es la parte más importante del barbecho, que es eso que muchas veces llamamos también la regeneración de los suelos. Que haya algo creciendo, además de fijar nutrientes, es importante para evitar que se produzca la erosión del suelo, tanto por la parte que se lleva el viento como por la parte que se puede llevar la lluvia. Además, aunque sea contraintuitivo, el barbecho ayuda a controlar

lo que cada uno considere malas hierbas. El concepto mala hierba es complejo, porque claro, hay que tener en cuenta que por ejemplo la menta es una mala hierba, pero yo quiero que crezca, aunque quiero que crezca de forma controlada. El caso es que si hay hierbas creciendo que no se quieren, pues quitar las plantas con las que están creciendo durante un tiempo puede ayudar,

porque muchas veces van a depender de esa otra planta. Bueno, a lo que iba. Que a veces se planta algo y a veces no. Cuando no, digamos que es la forma de toda la vida, eso es el barbecho a secas. Se suele entender si dices que una finca está barbecho, que dices que no haces nada. Si plantas algo entonces tienes barbecho con cubierta vegetal o con cubierta, porque se supone que la cubierta es vegetal, claro. Y por último puedes labrar, evitando que crezca mientras tanto lo que no

debe y de paso aireando la tierra. Antes de pasar a otro apartado, vamos a aclarar que aunque esto era algo muy común, dejó de hacerse, porque claro, era un tiempo en el que no se obtenía un producto y parecía ser mucho más productivo añadir fertilizantes en lugar de dejar que la tierra descansase. En la actualidad esto está cambiando y cada vez se valora más que se utilicen métodos

más sostenibles, como sería el barbecho. Yo ya os contaré si los potenciales 5 años que mi jardín ha estado a su aire ha sido suficiente, si la tierra de debajo está en buenas condiciones o no. Aunque bueno, eso también depende de lo que está creciendo, de la calidad de la base de lo que hay debajo y que bueno, es que a saber qué es lo que me encuentro. Otra de esas técnicas que en parte ya he dejado

caer en el apartado anterior es la rotación de cultivos. Juraría que tanto el barbecho como la rotación de cultivos son ejemplos de técnicas que se conocen, porque son la típica cosa que nos cuentan en el colegio, pero luego se olvidan. La rotación de cultivos se suele explicar como si fuese algo muy complejo, pero hay una analogía que lo hace muy fácil, nuestro propio cuerpo.

Imaginemos que tenemos necesidad de vitamina C y nos gustan mucho las naranjas. Empezamos a comer naranjas y nos saturamos de vitamina C, pero como solo estamos comiendo naranjas nos falta la vitamina B12. Y esto lo digo como ejemplo de dos vitaminas que mucha gente conoce, pues en el suelo es lo mismo pero dándoles la vuelta. Si tenemos un suelo que es rico en nitrógeno, ese suelo sería ideal para plantar maíz, porque el maíz consume mucho nitrógeno del suelo. Pero si solo plantamos maíz,

vamos a dejar ese suelo sin nitrógeno. En ese momento tendremos dos opciones, utilizar un fertilizante que aporte nitrógeno al suelo o rotar el cultivo. Si rotamos, y con sé que estoy usando el ejemplo más típico de un libro de primaria, podríamos plantar guisantes. Los guisantes, o cualquier otra leguminosa, son plantas fijadoras de nitrógeno, por lo que van a incrementar la cantidad de nitrógeno en el suelo y harán que una vez cosechados,

ese suelo vuelva a ser ideal para plantar maíz e ir alternando los cultivos. Ese es el ejemplo sencillo con dos plantas y pensando en el nitrógeno, pero podemos tener en cuenta otros nutrientes y hacer ciclos más complejos, con cuatro o seis plantas, con plantas que tengan ciclos de diferente duración y para rizar el rizo, incluyendo en la rotación, un periodo de barbecho para que el suelo

descanse. Si lo analizamos ahora todo en conjunto, lo que vamos a tener es un suelo en el que vamos a ir regulando el uso de nutrientes con diferentes cultivos, en el que vamos a romper los ciclos de las malas hierbas por la alternancia y, de forma paralela, también vamos a romper el ciclo de plagas. Entiéndase como plaga un insecto que está atacando un cultivo que queremos producir. Y es que en muchas ocasiones esas plagas van a necesitar que haya dos ciclos seguidos de

la misma planta para poder completar su ciclo vital. Vamos, que ahorramos en fertilizantes y en pesticidas. ¿Son todo ventajas, no? Bueno, pues depende. Porque aunque en teoría suena todo muy bien, en la práctica no todo es tan sencillo. Y para que ese terreno produzca bien, es normal tener que darle un empujoncito. Incluso aunque intentemos hacer las cosas como de toda la vida. Porque como decía al principio, de toda la vida también se ha sulfatado, si es que toda la vida

es nuestra vida. Pero desde mi perspectiva, lo importante es hacerlo con cabeza e intentar hacerlo de una forma medianamente sostenible. Y eso ya no lo digo para mi mini huerto, o para el que cada uno pueda tener en su casa. Lo digo por las zonas de cultivo grandes, que a veces un poco de cabecita no venía mal. Aunque claro, el dinero manda, supongo. Pero como eso es un jardín que no es el

mío ahora, pues vuelvo a mis lechugas. Pensando en mis lechugas, he dejado para el final la última parte en la que quería presentar la técnica de toda la vida, a la que ahora se le ha dado un nombre moderno y por supuesto en inglés. Y con la que se está flipando mucha gente, pero que no deja de ser algo totalmente normal. Esta gente de donde sale. Y que nadie se me ofenda. Pero es que a veces parece que pasamos por la educación primaria sin ser capaces de retener nada de lo que nos cuentan

sobre la naturaleza. Vamos a poner el ejemplo sobre mis lechugas. Pensemos que yo tengo ahí una mini selva rodeando mi casa y que busco una zona en la que digo aquí, aquí quiero poner mis cuatro lechugas. Pensemos que cuando decido esto hace ya tiempo que tengo mis mini lechuguitas en una maceta y que hace más de una semana que no llueve. En ese caso lo primero que tengo que hacer es eliminar la selva. Para ello primero elimino las plantas de mayor tamaño, por ejemplo zarzas. Y a

continuación corto toda la hierba. Empiezo a visualizar el suelo, pero tengo que quitar el resto de las hierbas. Entonces poco a poco voy cavando para ir sacando las raíces de esas hierbas. Apilo todos los restos a un lado y ya tengo un suelo sin nada en el que plantar mis lechugas. Estoy intentando usar en todo momento vocabulario que pueda entender todo el mundo y en todo el mundo, así que no voy a decir nombres de herramientas ni nada de eso. El caso es que mientras limpiaba el

suelo se me ha hecho tarde y decido que ya plantó mañana. Está bien porque pese a que hace una semana que no ha llovido el suelo parece húmedo. La tierra está marrón muy oscuro a simple vista, así que seguro que crece todo bien. Pero resulta que a la mañana siguiente, cuando voy a poner las lechugas, el suelo está sequísimo, la tierra es grisácea y parece un mini desierto en medio de

la selva. ¿Qué ha ocurrido? Me diréis que obviamente ha sido por quitar la cubierta, porque la hierba retenía la humedad y al quitarla la superficie se ha secado, porque si me pongo a cavar seguro que el suelo sigue húmedo debajo. Pues esto que parece tan evidente, parece que realmente no lo es, lo hemos redescubierto, lo hemos puesto en bonito y lo hemos llamado mulching. El mulching es aplicar una capa de mulch para cubrir alrededor de la planta, de forma que se

evite la pérdida de humedad y la erosión. En lugar de dejar cualquier hierba, que sería otra técnica, lo que se hace es añadir ese mulch que puede ser natural o sintético. Como natural tenemos las típicas hojas secas troceadas, las cortezas o la grava, y como artificial pues los plásticos y telas varias. Ojo que artificial no necesariamente quiere decir malo, que hay mucha tecnología detrás de algunos materiales. El caso es que este rollo contrasta con la idea de tener

todo limpio. Pero es que si pensamos en un pinar, por ejemplo, no podemos imaginarlo sin una gran capa de pinotcha en el suelo. Esas hojas secas van a descomponerse y van a aportar nutrientes al suelo. Y esa es la ventaja de las cubiertas orgánicas, que aportan vida. Que vale, la gravilla blanca queda más mona en un jardín ornamental, pero no aporta. Los plásticos, con el agujero correspondiente para que salga la lechuga, también tienen sus ventajas, pero plástico es, tampoco vamos a

negarlo. Esto se utiliza mucho cuando es a gran escala, porque además permite evitar que crezcan malas hierbas entre las plantas, ya que al no tener sol, no van a germinar. Por otra parte, si pensáis en los plásticos, seguro que todos pensáis en plásticos blancos o negros. Pero dependiendo de a quién le pregunte, probablemente me dirá que todos son blancos o todos son negros. El color es importante, ya que además de retener agua, evitar la erosión y controlar el crecimiento

de otras especies, también van a ayudar a controlar la temperatura. Y eso del control de la temperatura va a cambiar según la zona, porque el color va a ser muy importante. Así hemos repasado que rotar los cultivos ayuda a mantener la calidad del suelo. Que incluir el barbecho en esta rotación, o rotar con barbecho, es útil, porque descansar de vez en cuando no viene mal. Y además hemos recordado que un suelo descubierto se seca con facilidad y que es mejor tenerlo cubierto. Si

esa cubierta es orgánica, además irá manteniendo la calidad del suelo. Y está todo muy bien, pero yo sigo teniendo un montón de zarzas y edras y arizónicas. Tres cosas que no quiero tener en mi jardín. Que hay más cosas que si se van a quedar, pero yo primero pienso en lo que tengo que eliminar. Así que aprovechando que hace sol, aquí lo dejo. A ver si me enfrento a la selva. Mientras esperáis el próximo capítulo, podéis leerme en cgdoval.es, desde donde también os

podéis suscribir a mi newsletter. Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme. Espero que os haya resultado entretenido y de utilidad. Toda la información de este capítulo la encontraréis en emilcar.fm/bacteriofagos, donde también podéis conocer los otros programas de nuestra red. Espero vuestros comentarios en cualquier red social como cgdoval y en nuestro grupo de telegram en t.me/bacteriofagos, en el que hablaremos de este

capítulo y de otras muchas cosas más. Y recordad, la curiosidad no mató al gato.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android