Bienvenidos a Bacteriófagos, un podcast de Emilcar FM, capítulo 199 del 1 de abril de 2025. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteriófagos, un podcast de curiosidades biológicas y actualidad científica para todos los públicos. Estamos ya a 1 de abril. Y sé que seguro que muchos de los presentes estabais esperando un capítulo especial. Pero no me da la vida. En sí creo que debería estar haciendo un capítulo justamente de eso, de que no me da la vida. Pero no. Yo soy como
soy. Y por lo tanto yo me ciño fielmente a mi plan. Lo que sí os tengo que decir es que el plan es como es. Y yo voy a ser muy breve. A cambio espero poder salir pronto de este bache. Tan inesperado que se me ha montado pre -Semana Santa. Y espero poder salir, por favor, antes de Semana Santa. Y que el próximo capítulo llegue bien y todo con calma. Pero bueno, no sé yo en estos momentos. El tema es que yo hoy venía aquí
a hablar de micoplasmas y de fitoplasmas. No tengo ni idea de cómo llegamos al punto de que hoy fuese hablar de esto. No lo recuerdo. Pero ahora que lo pienso, pues... Es algo que no sé si voy a poder resumir muy brevemente. Vamos a intentarlo. Empecemos y empecemos yendo bien al grano. Empecemos por explicar qué son los micoplasmas. Un micoplasma, o mejor dicho una, no sé, micoplasma es una bacteria. Son bacterias que tienen una característica que las define.
No tienen una pared celular. Y como no tienen pared, son... bueno, yo las definiría como blobby. pero supongo que eso no os dice mucho. Vamos a decir que pueden tener morfologías muy distintas y esto las hace muy flexibles. Esa falta de pared les da otra característica que es muy importante de rebote, que son resistentes a la penicilina y a otros antibióticos betalactámicos, porque esos antibióticos atacan justamente la pared.
Así, a rasgos generales, diríamos que son bacterias normalitas, de unas 0 ,25 micras, lo que viene a ser un tamaño más bien pequeño para una bacteria, que su genoma es también pequeño y que por lo tanto depende mucho de los hospedadores. Al igual que hacen los virus, los micoplasmas reducen su genoma a base de utilizar parte del metabolismo del hospedador. Vamos, que son unos aprovechados.
Además de todo esto, hay que tener también en cuenta que eso de cambiar de forma les facilita mucho lo de adaptarse a situaciones de lo más variadas, por lo que escapar del sistema inmune les resulta bastante sencillo, y eso hace que sea mucho más difícil tratarlos. Sí, tratarlos, porque si hablamos de antibióticos, es que estos microbichos tienen mucho que decir en la salud. Los micoplasmas son un problemón para la salud.
Así podría yo ya acabar el capítulo y ya estaría, pero bueno, vamos a decir que las especies contenidas en el género micoplasma pueden causar un montón de enfermedades. Las más comunes son las enfermedades respiratorias, especialmente en niños y adolescentes. Son infecciones estándar, dolor de garganta, fiebre, tos… Por suerte, suelen curarse como vinieron y no requieren mucho más. Pero si la
cosa avanza, es importante tratarlas bien. Y recordemos que no vale cualquier antibiótico, porque si se complica la infección, puede ser muy grave. Otro de los micoplasmas problemáticos provoca infecciones urinarias, que también tienen que ser tratadas correctamente. Ah, y ahora creo que sé por qué apunté este tema. Apuntad especialmente las chicas. Si hay una infección de orina, que no nos den el primer antibiótico que se les ocurra.
Que miren lo que hay. Porque entre las bacterias que requieren algo concreto y las que han desarrollado resistencia, estamos intentando matar moscas a cañonazos y además apuntamos mal. Además de esto, vamos a decir también que en los casos en los que hay otras infecciones, La cosa se puede complicar si hay un micoplasma de por medio, porque aprovechan cualquier oportunidad que tengan. Como curiosidad, también os voy a decir que una contaminación de micoplasmas en un laboratorio
es de lo peor que te puede ocurrir. O que le puede ocurrir a tus placas de cultivo, mejor dicho. Por suerte, en esto yo hablo de oídas y no por experiencia propia. Se pueden cultivar, pero tienes que utilizar los medios específicos para poder identificarlos. Y normalmente no es lo que estás usando en el día a día. Y sale todo mal, y no sabes por qué está saliendo todo mal. Tampoco es que crezca en cualquier cosa, porque
dependen del colesterol. También en cuanto a cosas raras que hacen los micoplasmas, podríamos destacar que se reproducen un poco raro. O sea, en lugar de dividirse por la mitad, como vienen haciendo las bacterias normalmente, se dividen a cachitos. técnicamente hablando, se dividen por gemación. Esto es una buena prueba de que son microbichos muy simples, pero también de su capacidad para adaptarse a cualquier cosa.
Bueno, a cualquier cosa donde haya chicha, porque recordemos que necesitan ese colesterol que no pueden generar solas. Resumiendo esta parte, podemos decir que estos microbichos pueden llegar a ser un problema importante para nuestra salud. Además, como tenemos una situación complicada con esto de los antibióticos, pues lo mejor que podemos hacer es tener dos dedos de frente e intentar evitar los contagios. Así que volvemos a los temas de siempre, higiene, higiene y más
higiene. Y cuidadito con los hospitales, aunque allí deberían tener sus propios protocolos para evitar las infecciones. Aunque sigan siendo un foco más que relevante. Ahora vamos a seguir hablando del mismo tema, pero desde otro lado. ¿Qué son los fitoplasmas? A ver, fito, fito... Sí, los que infectan las plantas. Y son muy curiosos. La base de la historia es la misma, pero en este
caso las afectadas son las plantas. Es algo bastante común y los micro bichillos se mueven por la planta y provocan muchos síntomas como el amarillamiento de las hojas o las deformaciones. Igual fue esto, porque el año pasado yo tuve en una planta un micoplasma, creo, que justamente estaba amarillando las hojas. Igual lo apunté por eso. Lo peor de todo es que acabaré, publicaré y alguien me dirá,
apuntaste el tema porque te lo dije yo. A ver si para la temporada 10, si llegamos a ella, me apunto más detalles en mi lista de temas. Pero bueno, ¿por dónde iba? Sí, que los fitoplasmas se mueven por la planta. Y se mueven a otras plantas. Pero mientras que lo de moverse entre animales puede resultar más fácil, lo de moverse entre plantas... Es una cosa más compleja. Para esto lo que hacen es subirse a insectos. Escúchese este subirse como lo acabo de hacer yo, aunque
no me veáis, con mucho entrecomillado. Vamos, el insecto se come al citoplasma en una planta y luego lo deposita en otra. Respecto a las enfermedades, más allá de casos concretos, tenemos que decir que es un problema importante en general en la industria vegetal. Hay cultivos de todo tipo que pueden verse afectados, pero bueno, supongo que queréis algún ejemplo concreto de estos que nos provocan pérdidas considerables. Podríamos decir algunos frutales, como los manzanos, por
ejemplo. Y de forma más cercana y por la pérdida que supone, las viñas. Las viñas es complicado porque no se suelen ver externamente hasta que la cosa ya está bastante avanzada. Por eso la forma que tenemos de cultivarlas también además lo pone más difícil y nos acaba dejando a nuestra suerte. Además del amarilleo, afecta mucho la cantidad de uva producida. Y también afecta su sabor. Y por extensión, al vino que de ella se extrae. Para tratar estas enfermedades, la cosa
es bastante complicada. Hay opciones, pero hay pocas. Y lo ideal es la prevención. Para prevenir, una opción es la selección genética de variedades vegetales que sean resistentes, que sería lo ideal. Pero bueno, ya sabéis, esto no siempre se hace. Otra opción es el control de insectos. Porque obviamente si se reduce la cantidad de insectos presentes, se reduce el peligro de contagio. Y esta parte es la que me lleva a la sección
final. Os juro que no me he bebido una jarra entera de café y simplemente estoy teniendo un día complicado. Porque a ver, aquí íbamos. Tenemos que hablar del equilibrio. Pero el equilibrio, cuando hablamos de enfermedades que nos afectan a nosotros, es algo muy difícil de explicar. Así que vamos a utilizar a los de las plantas. Si eliminamos los insectos, pues los fitoplasmas ya no se pueden mover. Y fin de la historia. Pero los fitoplasmas están ahí en equilibrio.
Para evitar que haya problemas mayores, lo que tendríamos que evitar es que haya un problema importante de insectos. O sea... Podemos tener insectos, pero los justos, sin pasarse. Dicho de otra forma, si tenemos un insecto invasor que se ha convertido en una plaga, ese insecto puede facilitar que haya un exceso de fitoplasmas. Si tenemos el insecto controlado, tenemos los fitoplasmas controlados. Esto seguro que suena comprensible en plantas, pero cuando nos volvemos
a los humanos la situación es similar. Aunque llevamos un poco malo de decir que hay que... Dejar estar. Pues a ver, a lo mejor hay que dejar estar un poco. ¿Es grave la enfermedad? Ese es el primer punto y aquí ya no hablo solo de los micoplasmas. Si algo va a provocar pocos síntomas y podemos vivir con ello, es probable que sea mejor dejarlo estar. No si nos puede provocar, aunque sea en pocos casos, una enfermedad muy grave o matarnos. Porque a ver, a veces eliminar
puede ser peor. Y la exposición a ciertos patógenos puede resultarnos beneficiosa a ciertos niveles. Estamos hablando de algunos patógenos. Estamos hablando de exponer el cuerpo a cosas que pueden ayudarnos a defendernos en el futuro. Como por ejemplo los alérgenos. Una exposición limitada no es mala porque el cuerpo aprende. Tenemos que aprender. Tenemos que saber qué es lo malo porque... Es importante identificarlo para el futuro. Nos hace falta que veamos algo malo.
No tiene por qué ser algo muy malo. Con que sea algo un poquito malo ya nos llega. Pero si solo vemos el bien, pues un día nos llevaremos un susto gordo, la primera vez que veamos el mal. Y a lo mejor ni lo contamos. Y esto vale tanto para microbichos como para bichos no tan micro. Que no todo el conocimiento es innato. Y si nadie te dice que no vayas a acariciar un león, pues puede salir mal. Porque no, no es un gatito grande. Por cierto, el gato ocupa, bien, está creciendo
y él sí se cree un león. Y así acabo, que no me da ya tiempo a más. He cotillado, eso sí, la lista para ver cuál es el próximo tema. Y también está relacionado con lo fito. Pero en esta ocasión será fito que haga bien o mal y a ver cómo se me ocurre para presentar todo esto sin que nadie interprete una moralina detrás ni ideas que no se deben interpretar. Me quedan, eso sí, dos semanitas para pensarlo. Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme.
Espero que os haya resultado entretenido y de utilidad. Toda la información de este capítulo la encontraréis en emilcar.fm/bacteriofagos. Mientras esperáis el próximo capítulo, espero vuestros comentarios en cualquier red social como cgdoval y en nuestro grupo de Telegram en t .me/bacteriofagos, en el que hablaremos de este capítulo y de otras muchas cosas más. Y recordad, la curiosidad no mató al gato.
