Bienvenidos a Bacteriófagos, un podcast de Emilcar FM, capítulo 198, del 18 de marzo de 2025. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteriófagos, un podcast de curiosidades biológicas y actualidad científica para todos los públicos. Aunque con las últimas semanas que hemos tenido en España no lo parezca, La verdad es que estamos ya casi casi empezando la primavera. Y con la primavera vendrá el calor. Y con el calor nos vienen algunos problemas. Porque el calor últimamente no hace
más que darnos problemas. Uno de esos problemas que genera el calor, y del que hablamos mucho menos de lo que deberíamos, es la temperatura del mar Mediterráneo. Esto es algo que debería preocuparnos mucho. Porque si el agua se calienta más de lo que la vida habitual puede tolerar, crece lo que no debe y no crece lo que debe. Pero hoy yo venía a centrarme en otra cosa, no
a hablar de la temperatura. Por absurdo que parezca, antes incluso de centrarnos en la temperatura, tenemos otros problemas por ahí marinos, con una solución bastante más inmediata. Y de los que sí se habla, pero se ve que no se habla lo suficiente. Hoy vamos a echar un ojo a nuestro Mediterráneo, pero ese ojo vamos a extenderlo también a otros mares, a los océanos, a cualquier superficie de agua, sea dulce o sea más o menos
salada. Porque nos preocupamos mucho de lo que vemos, pero muchas veces nos olvidamos de lo que no vemos directamente. aunque no sea ni mucho menos algo microscópico. Seguro que más de uno leyó o escuchó hace unas semanas un reportaje que se hizo sobre qué ocurre con la ropa que tiramos en los contenedores de ropa. Aquellos que no lo hayáis visto, yo os lo digo yo, la mayoría no se acercan ni de lejos a tener una segunda vida. Acaba en grandes montañas de ropa
en África. Y mucha de ella acaba flotando, formando islas de ropa en ríos y costas. Eso para que lo penséis la próxima vez que compréis una camiseta de dos euros y la mandéis al contenedor cuando os estiré tras tres lavados. Las segundas vidas siempre mejor en casa, porque fuera nunca se sabe. Pero bueno, a lo que íbamos, que empiezo ya a irme por las ramas y me disperso. La idea hoy es hablar de los problemas que tenemos en el mar cuando miramos más allá de la superficie.
Que miremos lejos, pero que no nos quitemos el ojo de lo que está pasando cerca, muy cerca. Y cerca hoy para mí va a ser el Mediterráneo. Pero cada uno, pues, que sea el mar que sea, o el río que sea, que cada uno piense en lo que tenga más cerca. Pero los que tengáis en mente otro sitio, Os pido también que de vez en cuando penséis en nuestro Mediterráneo, aunque os quede muy lejos, porque por sus peculiaridades resulta ser un mar muy importante. Pero empecemos por
lo grande. ¿Qué hay abajo cuando miramos en el océano? Lo que hay bajo el mar. es fundamentalmente nuestros pulmones. En el fondo del mar nos encontramos muchísima vida, incluso a grandes profundidades, y se trata de una vida que nos permite mantener el equilibrio. Dependiendo de la profundidad vamos a tener diferentes especies, ¿cierto? Algunas necesitan más o menos luz solar para poder vivir, al igual que necesitarán una proporción distinta de gases disueltos en el agua. Y también temperaturas
diferentes. Normalmente, cuando se pide a alguien que imagine el fondo marino ideal, se parte siempre de la idea de un arrecife de coral. Otro día hablamos de los corales. Nos lo han enseñado tanto en los documentales que nuestra cabeza va muy rápido a esa idea. Pero lo normal no son los arrecifes de coral, y muchos menos los de esos colores tan vistosos. Son mucho más comunes
las praderas. Praderas que, al igual que una pradera de superficie, se dedica a captar dióxido de carbono y poco a poco ir liberando oxígeno. Un oxígeno que primero queda en el agua, después se va a la atmósfera y de ahí hasta llegar a nuestros pulmones. Pero, como bien sabemos todos ya a esta altura de la película, Regular los gases tiene un efecto paralelo importante, que es que se regula la temperatura, la de todo el
planeta. Además, si a todo este sistema, que ya es de por sí bastante complejo, le sumamos las corrientes que se generan, podemos decir que ese ecosistema juega un papel fundamental en el funcionamiento del clima. Que sí, que el clima depende de más cosas, pero las corrientes oceánicas tienen un papel muy importante En las corrientes atmosféricas. Las corrientes atmosféricas tienen un papel muy importante en la climatología. Y el clima tiene un papel muy importante en el
tiempo. Es decir, que las algas de una pradera oceánica crezcan felices es importante para cómo se comporte el agua. El agua es importante para cómo se comporte el aire y el conjunto de lo que pasa en ese aire acaba siendo muy importante para lo que pase en un momento puntual. en eso
que llamamos el tiempo. Vamos, que el hecho de que hayamos tenido en España un febrero con días de un tiempo típico de mayo, pero luego hayamos empezado marzo con lluvias que no se habían visto desde hacía más de 30 años, son cosas puntuales, pero que derivan del conjunto de todo lo que ocurre, y esas cuatro ramitas de algas creciendo mejor o peor pueden acabar haciendo que tengamos
fenómenos meteorológicos más extremos. Y esas ramitas de alga crecen mejor o peor dependiendo de la contaminación que haya, y de la cantidad de luz, y de oxígeno, y de la cantidad de nutrientes, y de la temperatura. Vamos, que por culpa de la camiseta de 2 euros del Shein, se te ha inundado la terraza. A ver si poniéndolo así nos empezamos a concienciar de que todo está conectado y todo tiene consecuencias. En cualquier caso, no vamos a engañarnos. En el mar no solo hay ropa barata.
En el mar también hay plásticos. Hay muchos plásticos. Toneladas de plásticos. Hay un montón de botellas de plástico de un único uso. Hay vasos de plástico. Hay bolsas de plástico. Hay, fundamentalmente, muchos plásticos de un solo uso. Y algunos plásticos de múltiples usos también, pero muchísimos más de un solo uso. Pero no todo es plástico tampoco. También hay otros materiales, porque hay vidrio
que acaba en el mar. Incluso hay productos de materiales que nos están vendiendo como ecológicos que acaban en el mar, que son biodegradables, dicen. Sí, lo que no nos dicen es cuánto tiempo tarda en degradarse. Y lo peor es que algunas de esas cosas ecocookies que luego tardan un montón en degradarse están pensadas para tener usos múltiples, que no están pensadas para usarse
una única vez. Pensad, por ejemplo, en una bolsa reutilizable, de esas con estampados muy eco, todos así, verdes y marroncitos, y que dicen que es de un material biodegradable. ¿Lo son? Puede ser. ¿Se biodegrada rápido? No, obviamente, porque tiene que aguantar usos múltiples. ¿Puede acabar flotando en el mar después de haber sido usada tres veces y estar evitando que pase la luz y crezcan algas felices? Ya os digo yo que
sí. También podéis sumar a todo esto metales, gases, etc. Todo lo que usamos con poca cabeza. Pero estoy empezando a centrarme mucho en la contaminación y se me está yendo el foco. Así que antes de que me encienda todavía más con el tema, si es posible que lo es, Vamos a volver al hilo conductor y pensar en nuestro Mediterráneo. El caso del Mediterráneo decía al principio que es especial. El Mediterráneo tiene una peculiaridad
y es que está semicerrado. Es decir, no llega a estar del todo separado, eso lo tenemos claro. Pero la conexión que tiene con el Atlántico es tan pequeña que hace que el intercambio sea mínimo. Y no solo es una cuestión de que el estrecho sea muy estrecho, es que también es cuestión de la profundidad que hay a cada lado. En sí, si tenéis curiosidad sobre este tema, os recomiendo que busquéis información sobre cómo se formó
el mar Mediterráneo. Y si podéis ver alguna de las animaciones que hay por ahí sobre el proceso, es muy interesante, la verdad. Pero a lo que íbamos nosotros, que el mar Mediterráneo está semicerrado. Esto hace que las corrientes que hay vayan, ¿cómo decirlo?, un poco lentas. Que no es que se muevan despacio, es que son poco eficaces. Poco eficaces en diluir contaminantes hacia el Atlántico. Poco eficaces en mandar el
agua caliente fuera. Y sí. poco eficaces para que la basura que acaba en el mar se vaya al océano. Esto en el pasado ya lo hacía especial, porque lo convertía en un mar de temperatura un poco más calentita, en la que había especies endémicas, que teníamos además un montón de bichillos que paraban ahí en sus rutas migratorias. Teníamos un montón de peces, y eso además hacía que fuese el paraíso del pescador. Pero se pescó mucho.
y el tráfico aumentó mucho. Y así llevamos cientos de años, con cada vez más pesca y cada vez más tráfico marítimo. Si a eso le sumamos el turismo, las praderas de Posidonia, que es lo que más hay en el Mediterráneo, están colapsando, porque la basura de la superficie se quita más fácil, pero la de los fondos no tanto, porque total, eso no se ve. Y esto es en el Mediterráneo. La cuna de las civilizaciones europeas y todo eso.
Pero es que esto es muy feo. Porque una zona que deberíamos tener súper cuidada está como está. Y parte de la culpa tiene medio planeta. Pero mucha de la culpa la tenemos los países que tenemos costa mediterránea. Y de esos, algunos tienen más y otros menos. Pero todos tenemos culpa. porque ninguno nos hemos plantado realmente a decir que hay que solucionar este problemón.
Pero aunque todos tengamos parte de culpa, yo me voy a centrar en la parte española, porque es la que conozco mejor, y sobre todo porque es en la que tengo algo de capacidad de acción. Más allá de lo que hacemos mal con todas las superficies de agua, en el caso del Mediterráneo hay dos puntos concretos que creo que necesitamos mejorar. Por una parte está el turismo. El turismo en las zonas de costa, que acaba generando una
serie de vertidos al mar. Es importante limitar esos vertidos, cosa que se podría conseguir con un turismo más responsable en la costa, incluyendo las islas, que son un caso todavía más especial. Pero no se trata de acabar con el turismo, se trata de controlar lo que se hace. Y si le damos una vuelta de tuerca al tema, Tenemos que pensar especialmente en los cruceros, porque son ciudades flotantes y es muy importante que minimicen su
efecto. Y sí, podríamos decir que es mejor acabar con ellos, pero os prometo que podemos reducir mucho su huella. Y si conseguimos reducir el efecto para que en lugar de estropear todo un 100 con la misma cantidad de turistas se reduzca a 10, pues eso que hemos ganado. El siguiente objetivo sería reducirlo a uno. El caso es al menos minimizar el impacto. El otro punto importante es que tenemos también un problema con eso que
llamamos vertidos químicos. Esto vienen siendo fundamentalmente los fertilizantes que se utilizan en las zonas de costa y que acaban en el mar, que producen una zona de eutrofización, con sobrecrecimiento que acaba con el oxígeno. y que a continuación da lugar a una zona muerta. Esto es lo que ha estado ocurriendo delante de nuestras narices en el Mar Menor, por ejemplo. Y aunque ahí es más visible por ser una zona muy bien delimitada, un mar dentro de un mar, esto no quiere decir
que no esté ocurriendo en otras zonas. El caso del Mar Menor es especialmente doloroso porque siempre se ha presentado como un ecosistema único, como un ejemplo de riqueza. Y esto era así hasta que dejó de serlo. De repente empezó a tener un aspecto menos rico. Y al poco empezaron los episodios de eso que comúnmente se llama sopa verde. Técnicamente hablamos de episodios de eutrofización, pero sopa verde es mucho más descriptivo,
desde luego. Hablamos de ese sobrecrecimiento que hace que el agua tenga ese tono verde oscuro. que además hace que aumente mucho la temperatura. Todos hemos visto eso en alguna charca alguna vez. El problema es cuando ocurre en el mar menor, porque el mar menor no es una charca. De los episodios de sopa pasamos a los episodios de sopa con peces muertos flotando. Y de los peces muertos flotando pasamos a un... ¡Nadie sabe cómo ha podido ocurrir esto! Sí, sí, sabemos
cómo pudo ocurrir. Se llama exceso de nitratos. Y dicho todo esto, voy a acabar pidiéndoos que tengáis un ojo en el fondo del mar. Ahora todavía nos queda tiempo hasta el verano, pero es probable que alguno no tarde ya mucho en ir a bañarse al Mediterráneo. En sí, algunos llevan haciéndolo todo el invierno. Estemos más cerca o más lejos, nosotros tenemos la capacidad de cambiar algunas
cosas, de poner nuestro granito de arena. Y los de aquí lo tenemos para el Mediterráneo y los de otro sitio lo tendréis para lo que os corresponda. Así sea el océano Atlántico, que no por más grande hay que dejarlo de lado, que las corrientes son muy importantes. Entonces, ¿qué podemos hacer? Podemos pensar en las cosas que consumimos, en cómo las consumimos, en ese turismo más responsable, pero también en la botella de agua de plástico. No se trata de tirarla al contenedor amarillo.
Se trata de que esa botella nunca exista. No se trata de acabar con todos los plásticos, pero sí de utilizar sólo aquellos que tienen sentido. No se trata de sustituir todo lo que tenemos de plástico, porque entonces... Tiraríamos mucho menos plástico, pero acabaríamos tirando el que ya tenemos para comprar otro material. En el fondo se trata de tirar menos y de aprovechar más. De pensar qué es lo que hacemos cuando nos
vamos de vacaciones. Y esto os lo digo porque tenemos la Semana Santa ahí a la vuelta de la esquina. Y seguro que yo no soy la única que ya está pensando a ver qué hacemos. Podemos hacer todo eso. Y lo más importante, cuando nos toque, podemos votar. Podemos votar a muchos niveles, porque decisiones se toman a todos los niveles. Pero ahora que hay cosas revueltas, que nunca se sabe cuando puede tocar ir a las urnas, no nos olvidemos de que esos señores y esas señoras
que elegimos luego toman decisiones. Y toman esas decisiones porque les hemos dado nuestros votos. Dicho todo eso, os tengo que confesar que yo tengo cierto malestar con la temperatura que alcanzó el Mediterráneo el verano pasado, y yo creo que este año podemos empezar a tener
problemas muy serios con eso. Habrá que ver cómo nos viene este año, porque la cosa está muy revuelta, pero digamos que la situación a medio plazo pinta mal, para el Mediterráneo en general, y para la costa mediterránea española en particular. Espero por favor equivocarme, pero creo que vamos a aprender por las malas. Veremos qué verano se nos viene y cómo lo gestionamos, porque esto va a requerir mucha gestión a largo plazo. Y no estoy yo segura de que estemos bien preparados.
Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme. Espero que os haya resultado entretenido y de utilidad. Toda la información de este capítulo la encontraréis en emilcar.fm/bacteriofagos. Mientras esperáis el próximo capítulo, espero vuestros comentarios en cualquier red social como cgdoval y en nuestro grupo de telegram en t .me/bacteriofagos, en el que hablaremos de este capítulo y de otras muchas cosas más. Y recordad, la curiosidad no mató al gato.
